Messaggio ai partecipanti al Primo Simposio Internazionale sulla Catechesi
A Su Excelencia Mons. Ram�n Alfredo Dus,
Arzobispo de Resistencia,
Presidente de la Comisi�n Episcopal de Catequesis y
Pastoral B�blica
Querido hermano:
Un cordial saludo a vos y a todos los que participar�n en los diferentes encuentros de formaci�n que ha organizado la Comisi�n Episcopal de Catequesis y Pastoral B�blica.
San Francisco de As�s, cuando uno de sus seguidores le insist�a para que le ense�ara a predicar, le respondi� de esta manera: �Hermano, [cuando visitamos a los enfermos, ayudamos a los ni�os y damos comida a los pobres] ya estamos predicando�. En esta bella lecci�n se encuentra encerrada la vocaci�n y la tarea del catequista.
En primer lugar, la catequesis no es un �trabajo� o una tarea externa a la persona del catequista, sino que se �es� catequista y toda la vida gira entorno a esta misi�n. De hecho, �ser� catequista es una vocaci�n de servicio en la Iglesia, lo que se ha recibido como don de parte del Se�or debe a su vez transmitirse. De aqu� que el catequista deba volver constantemente a aquel primer anuncio o �kerygma� que es el don que le cambi� la vida. Es el anuncio fundamental que debe resonar una y otra vez en la vida del cristiano, y m�s a�n en aquel que est� llamado a anunciar y ense�ar la fe. �Nada hay m�s s�lido, m�s profundo, m�s seguro, m�s denso y m�s sabio que ese anuncio� (Evangelii Gaudium, 165). Este anuncio debe acompa�ar la fe que est� ya presente en la religiosidad de nuestro pueblo. Es necesario hacerse cargo de todo el potencial de piedad y amor que encierra la religiosidad popular para que se transmitan no s�lo los contenidos de la fe, sino para que tambi�n se cree una verdadera escuela de formaci�n en la que se cultive el don de la fe que se ha recibido, a fin de que los actos y las palabras reflejen la gracia de ser disc�pulos de Jes�s.
El catequista camina desde y con Cristo, no es una persona que parte de sus propias ideas y gustos, sino que se deja mirar por �l, por esa mirada que hace arder el coraz�n. Cuanto m�s toma Jes�s el centro de nuestra vida, tanto m�s nos hace salir de nosotros mismos, nos descentra y nos hace ser pr�ximos a los otros. Ese dinamismo del amor es como el movimiento del coraz�n: �s�stole y di�stole�; se concentra para encontrarse con el Se�or e inmediatamente se abre, saliendo de s� por amor, para dar testimonio de Jes�s y hablar de Jes�s, predicar a Jes�s. El ejemplo nos lo da �l mismo: se retiraba para rezar al Padre e inmediatamente sal�a al encuentro de los hambrientos y sedientos de Dios, para sanarlos y salvarlos. De aqu� nace la importancia de la catequesis �mistag�gica� que es el encuentro constante con la Palabra y con los sacramentos y no algo meramente ocasional previo a la celebraci�n de los sacramentos de iniciaci�n cristiana. La vida cristiana es un proceso de crecimiento y de integraci�n de todas las dimensiones de la persona en un camino comunitario de escucha y de respuesta (cf. Evangelii Gaudium, 166).
El catequista es adem�s creativo; busca diferentes medios y formas para anunciar a Cristo. Es bello creer en Jes�s, porque �l es �el camino, y la verdad y la vida� (Jn 14, 6) que colma nuestra existencia de gozo y de alegr�a. Esta b�squeda de dar a conocer a Jes�s como suma belleza nos lleva a encontrar nuevos signos y formas para la transmisi�n de la fe. Los medios pueden ser diferentes pero lo importante es tener presente el estilo de Jes�s, que se adaptaba a las personas que ten�a ante �l para hacerles cercano el amor de Dios. Hay que saber �cambiar�, adaptarse, para hacer el mensaje m�s cercano, aun cuando es siempre el mismo, porque Dios no cambia sino que renueva todas las cosas en �l. En la b�squeda creativa de dar a conocer a Jes�s no debemos sentir miedo porque �l nos precede en esa tarea. �l ya est� en el hombre de hoy, y all� nos espera.
Queridos catequistas, les doy las gracias por lo que hacen, pero sobre todo porque caminan con el Pueblo de Dios. Los animo a que sean alegres mensajeros, custodios del bien y la belleza que resplandecen en la vida fiel del disc�pulo misionero.
Que Jes�s los bendiga y la Virgen santa, verdadera �educadora de la fe�, los cuide.
Y, por favor, no se olviden de rezar por m�.
Vaticano, 5 de julio de 2017
FRANCISCO
Messaggio del Santo Padre ai partecipanti al Primo Simposio Internazionale sulla Catechesi - 12/07/2017
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"Essere" catechista � una vocazione di servizio nella Chiesa, che � stato ricevuta come un dono del Signore e deve a sua volta essere trasmessa.

- Papa Francesco -
Il catechista cammina da e con Cristo, non � una persona mossa dalle proprie idee e gusti, ma si � lasciato guardare da Lui, da quello sguardo che infiamma il cuore.

- Papa Francesco -
La catechesi non � un "lavoro" o di un compito esterno alla persona del catechista, ma [si tratta] di "essere catechista" e la vita ruota attorno a questa missione.

- Papa Francesco -